Alergias e intolerancias al huevo

En los últimos 15 años se han duplicado a nivel mundial los casos de alergias e intolerancias alimentarias. Por ello, es una de las áreas de la alergología en la que más novedades se han aportado estos últimos años. Su importancia se debe, en primer lugar, porque afectan a un alto porcentaje de la población, sobre todo, a la población infantil. La principal medida para prevenirlas consiste en retirar de la dieta los alimentos e ingredientes de los alimentos a los que se es alérgico y/o intolerante.

La alergia al huevo es cada vez más común, se refiere a los síntomas que presentan algunas personas cuando comen huevo, o productos que llevan huevo en su composición.
La alergia también puede aparecer por tocar huevo, o por contactos indirectos a través de otras personas.
Se puede tener alergia sólo a la clara (lo más frecuente), a la clara y a la yema amarilla (lo segundo más frecuente), o sólo a la yema (lo menos frecuente).
Por ello, cuando una persona alérgica a esta proteína consume huevo el organismo crea anticuerpos con el objetivo de defenderse de lo que él cree que se trata de un “ataque”.
Generalmente las proteínas de huevo aparecen en las etiquetas de los productos alimenticios como: lecitina o E-322, livetina, albúmina, coagulante, emulsificante, globulina, ovoalbúmina, ovomucoide, ovovitelna, vitelina o E-161b.
Por tanto, lo recomendable es revisar siempre las etiquetas de los productos alimenticios que compremos antes de su consumo, especialmente si es la primera vez que los ingerimos.